10 feb 2011

Navidad en Madrid

Y abro la ventana,
y oigo a un coro cantar
que esta noche, Nochebuena,
que mañana, Navidad.

Que paz a los hombres
de buena voluntad.
Que a dormir todo el mundo
o Santa Claus no vendrá.

Pero el regalo más deseado,
el que quiero, el que espero,
es repetir mil veces
aquel beso, el primero.


Ya ha pasado mucho tiempo
y te sigo esperando aquí:
calle Playa de Fuengirola
de Las Rozas de Madrid.

9 feb 2011

Baila

Sube el volumen.
"¿Está esto en off?"
Buscando sintonía...
¡Me encanta esta canción!

Bailando en la calle,
la luz encendida,
que el sol está brillando
¡y esto es vida!

No hables, no pienses,
y ven a bailar.
Baila conmigo.
¿Qué puede salir mal?

Perdámonos en el bosque,
nademos hasta una isla,
que nadie nos moleste.
"¡Tú no estás en lista!"

Agotemos las baterías
y volvamos a empezar.
Que la noche es joven, chico,
¡la tenemos que disfrutar!

8 feb 2011

Movimiento nº. 12 de la sinfonía de tu cuerpo

Yo también sé escribir así,
y guardarme las ganitas que tengo de ti;
manchar el papel con rimas o no
y tener tu recuerdo entre nubes de algodón.

Quiero que me quieras,
que me vuelvas a querer,
que me digas que me vuelva
cuando toque la pared.

Y me acerco, y te alejas,
me marcho y me besas,
pero solo bebes aire,
que la miel es de las abejas.

Yo pienso en ti
y él vibra de dolor:
mi corazoncito sabe
que no hay odio sin amor.

Pero tú entonas tu canción
con voz de medio muerto.
"Movimiento número doce
de la sinfonía de tu cuerpo".

16 ene 2011

El maniquí

Cada palabra que retoza entre las brumas oscuras del alma errante se vierte hirviendo en el estanque de tu belleza y cuartea cruelmente el rostro del que una vez me enamoré. Tú querías ser perfecto para siempre y yo te devolvía a este mundo de tristes realidades; tus fantasías ahogadas por mi razón. Y ahora ya no estás y las palabras de nada sirven, pues cada frase, sílaba, letra emborrona tu recuerdo y mancha, repugnante, mi cuaderno de notas, en el que cada verso te recuerda nostálgico entre garabatos de corazones y nuestros nombres continuamente entrelazados.

Dime, mi amor, si existe forma alguna de que la tinta no se escurra con mis lágrimas y las más bellas rimas con tu nombre y mi sonrisa se derramen inexorables; dime por qué los maniquíes no son personas y, sin embargo, siempre fui el titiritero que te manejaba desde las sombras que sólo la luz cercana procura. Quién podría imaginar que esos mismos hilos eran en realidad tejidos por las Moiras, de sonrisa torcida y mirada mezquina.

El hilo jamás se volvió dorado.

15 dic 2010

Tarjeta de visita

Estancado de conocerle.
No puedo revelizarle mi nominaleza,
mas le diré que mi única finalidura es complacerle.