Mostrando entradas con la etiqueta Diálogos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diálogos. Mostrar todas las entradas

10 jul 2014

Ante meridiem

No estoy segura de por qué tuviste que hacer todo aquello.

—No bastaba con matarte. Tenía que hacerte mía.

—Las personas no pueden tener un dueño. No somos animales.

—Oh, pero nos pasamos la vida domesticándonos los unos a los otros. Sufrimos un irrefrenable afán de posesión; hablamos de 'mi novia', 'mis padres'... ¡hasta 'mi peluquero'!

—Y «la maté porque era mía».

—No, no, no. La maté para que fuera mía.

—¿Qué hay del sexo?

—Efímero, como todos los sentimientos.

—¿Por qué devoraste mis ojos?

—Para ver lo que habías vivido.

—¿Por qué devoraste mi lengua?

—Para decir lo que nunca te atreviste.

—¿Por qué devoraste mi corazón?

—Para sentir... Sólo para sentir.

—¿Y qué sientes?

—No siento nada.

17 oct 2013

Tic, tac... Tic, tac... Tic, tac... Tic, tac...

Tienes que ayudarme a esconder el cuerpo.

—No entiendo por qué has tenido que matarlo... Era el único que podía sacarnos de aquí.

—Ya no podía soportar su endemoniado tictac.

14 oct 2013

10/6

Me miró como si no me reconociera. Era como si hablásemos idiomas distintos. Creyó que estaba loca.

—Todos estamos locos.

—En ese caso, me miró como si yo fuera la única persona cuerda en el mundo.

—¿Cuál es la diferencia?

—No hay diferencia.

—¿Tú crees que estás cuerda?

—Nadie está cuerdo.

—Eso ya lo he dicho yo.

—No; tú has dicho que todos estamos locos. Hay una diferencia.

—¿Y si él tuviera razón?

—¿En qué?

—En que estás loca.

—Le destrozaría. Sería como un juguete.

—¿Un juguete?

—Destruir juguetes, destruir personas... ¿Cuál es la diferencia?

—No hay diferencia.

—¿Tú crees que estoy loca?

—Pero querida, ¿cómo no vas a estarlo? Sólo eres un producto de mi imaginación, Alicia.