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25 jun 2014

Lieberknecht

«Ich liebe dich weil du mir wichtiger bist
als die warmen und bunten Töne
der Abenddämmerung»
Ángel Mackeltar (trad. de Vidyadevi)


Porque no existen atardeceres tan cálidos y coloridos
desde que te has ido
y tu ausencia, ominosa,
me pesa en el pecho.


«Te hiero mucho»,
creí entender cuando te marchaste.

Podrías haber usado cualquier otro idioma y no estaría aquí,
pensando en esas tres palabras.

«Te hiero mucho».


Maldigo aquella erre que te impidió ser siervo del amor,
sino más bien siervo, Lieberknecht.

1 dic 2013

Élégie à mon frangin

Gran corazón el que albergaba tu pecho,
rostro hermoso surcado de pecas que
ahora sólo Caronte verá.

Con los ojos lacrimosos (los míos, no los tuyos)
inicias este nuevo viaje con rumbo
a un mundo en el que no habrá
sufrimiento que enturbie tu existencia eterna.


Marcadas las cartas te dieron, pequeño,
antes siquiera de haber vivido;
tus ojitos ahora se han cerrado
hasta que nos podamos ver de nuevo.

Intenta esperarme hasta entonces, amigo;
estaré guardando este abrazo hasta que nos
unamos nuevamente.


El diablo que se te ha llevado (tú mismo)
llorará las penas que quisiste evitar.

Inventaré entretanto un divino mundo
oteando las estrellas, tu nuevo hogar.

Te veré allí, frangin. Dulces sueños, Mat.

3 oct 2010

Descanse en paz

Un alma por otra,
moneda de cambio…
De cambio vacío,
de cambio en vano.

La que huye, anciana,
no es de este siglo.
La que nace, despierta,
vivirá uno baldío.

El llanto corrompe
el bello rostro
del ángel gitano
y la sangre negra
que hierve, que arde,
fluye en este baluarte
de promesas y mentiras
y gritos olvidados.

Ríe socarrona la luna
con su sonrisa burlona.
Las estrellas la acompañan
en esta noche de sombras.

Tus ojos azules
brillan con lágrimas
de añoranza y tristeza,
de melancolía funesta.

Ven a mi lado, pequeño,
no llores más.
Acógete a mi regazo,
tierno, cálido, seco,
y olvida tus penas
de pobre diablo,
de triste mortal…
¡Ay, ángel alado!