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29 jul 2019

Yo fui un niño de la guerra

Yo fui un niño de la guerra.
Crecimos huérfanos en
chabolas de extrarradio
de los barrios pijos de Madrid.

Yo, como tantos otros,
fui un niño de la guerra
de los afectos
que nuestros padres nunca lucharon
o perdieron.

25 nov 2018

(Sin título)

Tengo una esquirlita bajo la piel,
una rosa
que me estalla en el pecho
cada vez que te pienso.

Tengo un gusano que me recorre las venas,
tu ausencia sonora
paréntesis
entre el bullicio mudo.

7 may 2016

De Cadaquès à Figueres i volta à Granat

[èn calatàs]

Nos,
que som els fils
del amor putrefact,
els genis incomprèndis
de Nova Jorc à Madrit.

Nos,
que nunca escoltem èn classe
(nyanyes!)
i nunca aprendim la parla calatàs.

Èn la distança
dels ocèans
nostre
passiò
reviù

i el miembre unic
del teu exèrcit personal
retaguarda les esquenes
de l'ùltim de Figueres
—el misme que và estar èn Cadaquès—.

(I el ruido del mar!)

Nostres militars
seràn enterrats en mort,
pèro la meva tomba parlarà
amb la pluma del poeta:
«Jo guanyè à la vida».

28 ene 2015

(Esto una vez tuvo sentido)

«No escuches.

No hables.

No mires».


                                Todo eso
                                              ya no importa.

22 oct 2014

Aforismo

Cuanto más largo el cuchillo,
más profunda la cuchillada.

Ilustración de Carlos Valdivia                  

21 oct 2014

«Se ha reunido el comité de expertos
y han decidido que se acabó lo nuestro,
y a mí me habría gustado
haber participado en el proceso.
[...]
Se han reunido catorce o quince locas
y han decidido tocarme las pelotas,
y lo están consiguiendo,
me voy a quedar en el intento»
Los Planetas – Reunión en la cumbre


«Con lo que tú me debes voy a hacerme [rico,
que lo que te has llevado me lo tienes [que pagar.
[...]
Y aunque lo que me has quitado me ha [dolido
y que sabías que no tengo nada más,
lo que más me desconcierta y lo que no [puedo explicarme
son las cosas que has tenido que dejar»
Los Planetas – Devuélveme la pasta















Se han reunido tus padres y los míos
y han decidido que mejor no haber parido
a semejantes gilipollas,
menudo par de gilipollas.

Y si me preguntan los que tú ya sabes,
quizá pueda echarme la culpa en primer lugar;
pero aún tienes mi pasta y tienes que pagarme.
«Lo que me debes me lo tienes que pagar».

18 sept 2014

Tócame, aunque sea mentira

[al estilo de Julio Reija]
«Con contacto físico podemos entender
follar o dormir abrazado a alguien»
Marco Antonio (el otro)


«Me muero por un roce».

Me muero por un
               (sin)
ro              ce
                 ro
a la izquierda.

Me muero por sentirnos
[tan próximos,
tan prójimos,]
ar(t)istas del amor.

Esta tor
mente
que me llueve dentro
es
me es
capa
se me
es
capa
me es(tá)
capa
ando
sin rum(b)or
a
s
t
a
que me
des ¡piedad! ce

Porque tu ro
ah, tu ro
ce(n)sante
pen(s)ante
me
da la vida
Y tu ro
ese ro
C D
ante
me
da muerte.

21 ago 2014

Mírame, aunque sea mentira

«Hoy la he visto [...]
y me ha mirado... 
¡Hoy creo en Dios!»
Gustavo Adolfo Bécquer

Solías sonreír de aquel modo.
Sonreías por todo con una sonrisa imposible,
con más dientes de los que podría contar
uno     a     uno     a     uno                con mi lengua.

Los ojitos te brillaban de inocencia,
pero yo sabía que no sonreían con tu boca,
que arrastraban la pena lágrima a lágrima.

Y en el sedimento de tu mirada me perdía,
turista ocasional de tus labios
en mi imaginación adolesciente.

Buscaba tu mirada con la mía
desde el otro extremo del aula,
el patio, el autobús, el metro           ...          Madrid entero.

Pero tú nunca mirabas
—o no como yo habría deseado—,
a pesar de que mis ojos insistían:
«Mírame, aunque sea mentira».

10 jun 2014

«Como los efectos de las drogas: breves, pero intensos» – Morphine Sushi

Así es tu cariño desde que no me permites hablar de amor, ese invento hollywoodiense con el que vendernos bombones en San Valentín y condones el resto del año.

«Y luego lo tiras. El condón, claro, no al extraño».

Quiero salir, llorar, saltar, bailar, perder la virginidad en el baile de fin de curso («oh, sí, miradas furtivas entre la multitud»), correr, besar, follar, querer, abrazar, tocar, sentir, errar, morir, mentir... En definitiva, amar.

Quiero dejar de sentirme solo e incompleto, que te conviertas en mi otra mitad, que ocupes el vacío que las drogas blandas y la música a duras penas consiguen disimular.

Quizá todavía no sea demasiado tarde para que vuelvas a enseñarme a bailar y confundamos norte y horizonte, lejanía y calor, un tango tecno house afro acid trip hop, todos esos acordes a los que una vez me atreví a llamar –ahora sí– amor.


Este texto incluye fragmentos extraídos de varios escritos
publicados por Morphine Sushi a finales de 2009.

28 mar 2014

Déjate de jotas

Pongamos las cartas sobre la mesa:
ni con cuatro jotas logras el póker.


Debo pedirte que seas clara
y lo reconozcas:
todos ellos fueron bufones,
todos fueron el jóker.

Ni uno ni dos ni tres te daría,
ni tan siquiera reinas o reyes;
nada de caballeros para ti,
puta de oros.

No te confundas, sota de setos,
que si de mí dependiera
tendrías toda la baraja
 –y aun otra más, que no se diga–,
pero es que tú eres muy hispana
y yo te veo más de jamón
(¡Un cinco jotas marchando!).


Joder con las jotas... ¡Manda cojones!
Jota que jota con las erres. ¡Jesús, María y José!

Pero si tú y yo somos más de potajes
y lentejas y torrijas y bolas de anís.

¿Para qué te empeñas en jugar al póker
pudiendo comértelas todas al parchís?

C.C.

5 nov 2013

¿Sabes?

Me sabes bien.

Me sabes dulce, a golosina, a juventud, a «¿Y por qué no?». Me sabes a mañana, a alegría. Me sabes a café con bizcocho, a una tarde de cine, a pasear por Madrid.

Me sabes salado, divertido, inexplorado. Me sabes como a nuevo, un plato desconocido o un juguete recién comprado. Me sabes a centro comercial, a charlar hasta la noche, a escribirnos por la mañana.

Me sabes ácido, a excitación, a una erección en tu pantalón. Me sabes a besos, a saliva, a semen, a sudor. Me sabes a colonia, me sabes a almidón. Me sabes a la i de Moncloa, al lago de Debod.

Me sabes amargo. Me sabes a alcohol. Me sabes a tabaco, a humo, a ceniza y cenicero. Me sabes a despedida, a autobús que se va, a una única lágrima en la mejilla.

Y ¿sabes? Tú... tú no sabes nada.

26 oct 2013

Historia de una relación (Resumen)

 
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§

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¿ ?
 

23 oct 2013

Hoy os he visto juntos

Hoy os he visto juntos, paseando de la mano por el centro, y la imagen me ha atravesado el alma como cien espadas al rojo vivo, como mil agujas de tejer clavadas con saña y pericia, con maldad y destreza.

Si hoy me preguntaran por qué terminamos, diría que porque fuimos demasiado egoístas, demasiado niños, demasiado malos. No nos queríamos y, cariño, ninguna máquina funciona cuando falta el combustible.

¿Que si hoy sería posible? Yo diría que no. Nunca llegamos a ser amigos, no teníamos confianza, simplemente no nos parecíamos:

Tú tan tramposo y yo tan sincero.
Tú tan obvio y yo tan falso.

Tú tan tonto y yo tan listo.
Tú tan zorro y yo tan asno.

Tú tan feo y yo tan guapo.
Tú, radiante; y yo, gusano.
 
Tú tan tú y yo tan yo.
Tú con tu señor y yo con mi niño.


La culpa fue de los dos. El resultado, cosa del destino.

11 abr 2012

Hambre

Imagina un paisaje de ensueño: tú y yo bajo un sauce nudoso con una ligera brisa revolviéndonos los cabellos. Recostado contra el tronco, miro hacia adelante, hacia la verde inmensidad, y tú suspiras con la cabeza apoyada en mí. Qué fácil sería alargar la mano y alimentar esa sonrisa a base de besos y arándanos...

Pero los sauces no dan arándanos. Ahora lo veo claro: la imagen que antes parecía tan nítida comienza a emborronarse y da paso a una cruel realidad. De hecho, ni siquiera estoy seguro de que esté ocurriendo de verdad, ya que lo observo todo como un mero espectador invisible, pero parece tan real...

Estamos corriendo. Podría tratarse del mismo verdor bucólico, pero no hay brisa, nada se mueve aparte de nosotros. El cielo, antes azul, es gris, como si se debatiera entre llover o no llover. No hay árboles, ni flores, ni animales: sólo nosotros. Corriendo. Huyendo. Pero, ¿quién nos iba a perseguir?

Curiosamente, noto el dolor en los pies, el cansancio en las piernas. También percibo que empiezas a cansarte, pero que no podemos parar. Parar es malo, muy malo. Te agarro fuertemente de la mano para que no desfallezcas y al fin consigo ver algo en el horizonte inmediato, una ruptura de esta verde redundancia.

Es como si hubiéramos llegado al final... si es que lo hubiera: unos arbustos delimitan este eterno prado, pero no hay nada más allá. que no es el mejor escondite (¿escondite?), pero no tenemos ningún otro, así que te obligo a agacharte conmigo y trato de controlar mi respiración desbocada.

Por primera vez, reparo en ti: tienes el pelo revuelto, marcas de haber llorado, un par de raspones y no llevas camiseta. Todo tu delgado torso está cubierto de sudor y briznas de hierba, pero cuando me pides que te abrace no lo dudo un momento. Me cuesta contener las lágrimas que me causa verte tan aterrado e indefenso.

No sé cuánto tiempo permanecemos en esa postura, silenciosos y jadeantes, pero al fin retomas la palabra. No soy capaz de escucharte, pero mi otro yo parece hacerlo. Y de golpe, como quien enciende la radio en medio de un programa, me llega tu melódica y aniñada voz diciendo "Sabes que soy tu chico ideal". Y tienes razón, pero hay algo... No preguntes, sólo que no es posible. Y tampoco justo. Pero no por ello dejaré de abrazarte.

11 oct 2011

A todos mis amantes

Abrir los ojos con cara de loco
 y tomar el aire poquito a poco.
Ir hacia la percha a coger el sombrero,
 salir y enfrentarse a un mundo entero.

Miro la montaña de juguetes rotos,
antaño fruto de tantos alborotos;
aún río con sorna al mirar ese almacén,
 la última parada de este estúpido tren.


El chicle sin sabor,
el shinigami sin valor,
los bichitos del amor
 que no encontraron calor.

El cordero, ya sabes, degollado,
un cassette rebobinado,
la gélida luz del pasado
que todavía gruñe a mi lado.


La boca sensual, los dientes pequeños...
Sabes que eres el rey de mis sueños.


Dame, dame tus polvos de hada,
que mi alma quiere volar ilusionada.
Dame, dame tu santo y seña
para sellar tus labios con mi contraseña.

Dame tus caricias y tu pasión
y no tus besos de compasión.
Dame sin reservas todo tu amor
y no ese sucedáneo carente de ardor.


La fogata apagada,
la lengua perforada
y aquella mirada
que jamás fue deseada.

La duda marina,
el saco de harina,
la boca cetrina
de esnifar cocaína.


¡Qué bochorno! ¡Qué llorera!
Años perdidos persiguiendo quimeras.

Yo, Ulises; tú, mi sirena.
Que aquí no hay porno (y es una pena).

6 mar 2011

Saint Valentine's Day [por C.N.]


To everyone that I loved in the past, to those people that I can’t forget and I deserve not to be alone on this day, this fucking Valentine’s day. Others are taken and they can enjoy this festivity, but not everybody. Why is life so unfair? I don’t know if my Valentine’s day will be OK, I hope so, but… I need to say this. I love you yet. I love every part of you, I love everything that I loved and I don’t want you to be alone on this day. This is my Valentine’s day gift. It’s so poor, I know, but I can’t make any more…

8 feb 2011

Movimiento nº. 12 de la sinfonía de tu cuerpo

Yo también sé escribir así,
y guardarme las ganitas que tengo de ti;
manchar el papel con rimas o no
y tener tu recuerdo entre nubes de algodón.

Quiero que me quieras,
que me vuelvas a querer,
que me digas que me vuelva
cuando toque la pared.

Y me acerco, y te alejas,
me marcho y me besas,
pero solo bebes aire,
que la miel es de las abejas.

Yo pienso en ti
y él vibra de dolor:
mi corazoncito sabe
que no hay odio sin amor.

Pero tú entonas tu canción
con voz de medio muerto.
"Movimiento número doce
de la sinfonía de tu cuerpo".

26 oct 2010

Oda a una puta II

Puta. La recuerdo perfectamente.
Puta, puta y puta. ¡Mil veces puta!
Tan puta era que usaba micrófono en cada conferencia
y se deleitaba con su monólogo… debajo de la mesa.

Empezó de becaria hace cinco años
y a las dos semanas ya tenía despacho.
Y eso que nunca estuvo dispuesta a quedarse en bragas…
porque no llevaba, digo, que bastante tapaba la falda.


¡Menuda puta! El jefe la adoraba
(normal, ella se la adobaba)
y todo el despacho babeaba
cuando, meneando su culo, se paseaba
y llegaba a mi mesa, me ponía toda la cesta
y susurrando decía “A mi despacho, Iniesta”.

Y lo curioso del caso es que no me llamo Iniesta,
pero creo que eso fue chiste de ella,
que metió la «h» por medio sin darme yo cuenta,
como le pasó con su jefe estando de dependienta.


Maldita puta… La más puta de entre las putas,
que más tenía de puta que de mujer
y hasta más de bebedero de pato,
porque lo suyo no era el recato, no.

Para ella, “Sutileza” era una marca de condones,
aunque tampoco estaba segura,
porque siempre corrían a cuenta del jefazo,
que para algo era él quien tenía los contactos.


Cacho puta. Que puta eres, puta fuiste y puta serás.
Puta, puta y puta, nada más que puta.
Yo estaré en el paro por tu culpa,
pero al menos soy un hombre digno, ¡pedazo de puta!

1 sept 2010

Tardes de cine

Un sencillo gesto y te tendría a mis pies. Con sólo dos palabras doblegaría tu alma y una más bastaría para conquistar tu corazón. Te susurro palabras envenenadas al oído y tú te dejas embriagar por el empalagoso aroma de cada sílaba mientras nos fundimos en uno y entierras tu tierna cabeza en mi pecho sólo para escuchar la cadencia de mi corazón, el ritmo de mi respiración.

Con sólo una mirada sé qué quieres: a mí. Me deseas. Quién sabe si es amor o simple encaprichamiento. Me devuelves la mirada con carita de cordero y te sonrío tranquilizador. Unos ojos tan bonitos no están hechos para llorar, o eso pienso yo.

No hay excusas ni explicaciones para mi actitud. Simplemente es así: estamos tú y yo en tu casa, abrazados como una pareja cualquiera, haciéndonos mimos y poniendo carantoñas. Y tú sonríes. Qué delicia. Tus ojos brillan mientras te acaricio el pelo y el único sonido es el de nuestros alientos acompasados y los latidos acelerados de nuestros corazones.

Sólo un movimiento y nos estaríamos besando. Un roce casual. Un simple giro para atravesar las barreras de lo prohibido. Una caricia invisible. Y tú sabes que no podemos, que no debemos, pero no puedes resistirte a mi encanto, mi perfume, mi canto de sirena. ¿Quién sabe cómo acabará esto? Sólo sé que no es amor. Y sin embargo, lo es…

16 ago 2010

Él

Te encuentras lejos y donde debería estar mi corazón sólo hay un vacío inexpugnable que me hace temblar y llevarme la mano a mi dolorido pecho mientras me pregunto por qué.

Las tardes de diversión se arremolinan en mi mente, obnubilándola con imágenes tiernas y tentadoras: un roce furtivo, una mirada discreta, una sonrisa cómplice o un simple guiño pícaro; una caricia oculta, un abrazo a oscuras o un suave y fugaz beso en el que siento desvanecerse mi mundo mientras tu lengua se deshace en mi boca como el más exquisito de los caramelos y mi alma pena de agonía.

Tú y yo, seres de mundos tan sumamente distintos, sutiles perros falderos el uno del otro, unidos por algo a medio camino entre el amor puro e inocente y la pasión más puramente viciosa y ardiente. Nos ocultamos a plena luz con pullas, luchas e insultos, aun cuando la atenta mirada pueda captar los destellos —las chispas de una tensión sexual no resuelta— que la luna límpida revela, mostrando la esencia verdadera de nuestras almas cuando tu fría indiferencia se esfuma en un haz de luz plateada que nos descubre intercambiando besos de amantes.

Llegados a este punto, me cuestiono cómo llegamos a esto y el recuerdo de aquella noche de verano en la playa me embarga con el agridulce aroma del secretismo. Aún éramos unos chiquillos, ¿y qué? Había cariño. Había atracción. Y, sobre todo, había voluntad. El único ingrediente restante fue una fría mañana de Semana Santa cuya niebla vela todavía los primeros besos fogosos que algún día culminarían en nuestros cuerpos desnudos bamboleándose en un frenético vaivén de sudor, placer y también mentiras.

Pero ahora te encuentras lejos de mí y la distancia se me antoja nimia comparada con el invisible abismo que nos separa. Quizá en otra ocasión. Quizá en otra vida.

Camarero, la cuenta.