18 sept 2014

Tócame, aunque sea mentira

[al estilo de Julio Reija]
«Con contacto físico podemos entender
follar o dormir abrazado a alguien»
Marco Antonio (el otro)


«Me muero por un roce».

Me muero por un
               (sin)
ro              ce
                 ro
a la izquierda.

Me muero por sentirnos
[tan próximos,
tan prójimos,]
ar(t)istas del amor.

Esta tor
mente
que me llueve dentro
es
me es
capa
se me
es
capa
me es(tá)
capa
ando
sin rum(b)or
a
s
t
a
que me
des ¡piedad! ce

Porque tu ro
ah, tu ro
ce(n)sante
pen(s)ante
me
da la vida
Y tu ro
ese ro
C D
ante
me
da muerte.

13 sept 2014

Breve defensa de la escritura

«Leer es volver a sentarse en una silla que no es tuya,
tomar posesión de un espacio que no es tuyo,
adentrarse en los pensamientos de alguien que no eres tú»
Gema Palacios en Breve defensa de la lectura

La pluma del escritor preña las páginas
de sentimientos,
ideas que germinan en la mente del lector.

Por eso os digo: a mí,
regaladme libros en blanco,
que ya me encargaré yo de llenarlos.

Es mejor así,
tabula rasa,
anticonceptivo intelectual.

Lo repito: quiero libros en blanco,
libres de mierdas, de enfermedades venéreas.
Quiero desvirgar vuestras mentes tiernas.

21 ago 2014

Mírame, aunque sea mentira

«Hoy la he visto [...]
y me ha mirado... 
¡Hoy creo en Dios!»
Gustavo Adolfo Bécquer

Solías sonreír de aquel modo.
Sonreías por todo con una sonrisa imposible,
con más dientes de los que podría contar
uno     a     uno     a     uno                con mi lengua.

Los ojitos te brillaban de inocencia,
pero yo sabía que no sonreían con tu boca,
que arrastraban la pena lágrima a lágrima.

Y en el sedimento de tu mirada me perdía,
turista ocasional de tus labios
en mi imaginación adolesciente.

Buscaba tu mirada con la mía
desde el otro extremo del aula,
el patio, el autobús, el metro           ...          Madrid entero.

Pero tú nunca mirabas
—o no como yo habría deseado—,
a pesar de que mis ojos insistían:
«Mírame, aunque sea mentira».

24 jul 2014

Me gustan los libros cedidos.
Me gustan los libros usados.

Me gusta gastarlos
y que me gasten.
Sentirme dominado.

Me gustan los libros curtidos
en mil lecturas/batallas
, de ésos que no sabes si son aliados o enemigos.

Me gustan los libros manchados
café, tabaco... eso ni sé lo que es
de mis ojos cansados;
cada página, un recuerdo olvidado.

10 jul 2014

Ante meridiem

No estoy segura de por qué tuviste que hacer todo aquello.

—No bastaba con matarte. Tenía que hacerte mía.

—Las personas no pueden tener un dueño. No somos animales.

—Oh, pero nos pasamos la vida domesticándonos los unos a los otros. Sufrimos un irrefrenable afán de posesión; hablamos de 'mi novia', 'mis padres'... ¡hasta 'mi peluquero'!

—Y «la maté porque era mía».

—No, no, no. La maté para que fuera mía.

—¿Qué hay del sexo?

—Efímero, como todos los sentimientos.

—¿Por qué devoraste mis ojos?

—Para ver lo que habías vivido.

—¿Por qué devoraste mi lengua?

—Para decir lo que nunca te atreviste.

—¿Por qué devoraste mi corazón?

—Para sentir... Sólo para sentir.

—¿Y qué sientes?

—No siento nada.